Sánscrito

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El Sánscrito es una de las lenguas más antiguas en la Tierra. La palabra “sánscrito” se traduce así misma como “perfecto”.

De acuerdo con Jay Kumar, erudito sánscrito, cada una de las 50 letras del alfabeto sánscrito fue pensada para tener una frecuencia sonora que transmitiera un beneficio terapéutico específico.

En la tradición védica, cada palabra establece un código para un determinado estado mental. Al pronunciar o escuchar el nombre sánscrito de una postura al mismo tiempo que la ejecutamos, podemos ser capaces de sentir el momento de unión entre la vibración del sonido y del propio cuerpo.

¿POR QUÉ DECIMOS NAMASTE?

El gesto Namaste representa la creencia de que existe una luz Divina en cada uno de nosotros, localizada en el chakra de corazón. Este gesto es el reconocimiento del alma de uno en el alma del otro. “Nama” significa venerar, “as” significa “yo”, y “te” significa “tu”. Por lo tanto, Namaste literalmente significa “yo te venero”.

Para hacer la ejecución de Namaste, colocamos las manos juntas a la altura del chakra del corazón con los ojos cerrados e inclinamos la cabeza. También se puede hacer colocando las manos juntas frente al tercer ojo, inclinando la cabeza y luego llevando las manos hacia el corazón. Esta es una forma especial de profundo respeto. Aunque en occidente la palabra “Namaste” es usualmente dicha junto con el gesto, en India, se sobreentiende que el gesto por sí mismo significa Namaste, por lo tanto no es necesario decir la palabra durante la reverencia.

Nosotros traemos las manos juntas hacia el chakra del corazón para incrementar el flujo de amor divino. Inclinar la cabeza y cerrar los ojos ayuda a la mente a rendirse ante lo divino desde el corazón. Uno puede hacer Namaste hacia uno mismo como una técnica de meditación para ir hacia lo más profundo del corazón; cuando se hace hacia alguien más es también una hermosa, auque momentánea forma de meditar.

Para el maestro y discípulo, Namaste permite a ambos unirse energéticamente en un lugar de conexión e intemporalidad, libres de los lazos del ego. Si se hace con un sentimiento sincero desde el corazón y la mente en rendición, ésta profunda unión espiritual podrá dar frutos.

Idealmente, Namaste debe hacerse al inicio y al final de una clase. Usualmente, se hace al final de la clase porque la mente está menos activa y la energía del salón es más pacífica. El maestro inicia Namasté como símbolo de gratitud y respeto hacia los alumnos y hacia sus propios maestros e invita a los alumnos a conectarse con su linaje, de esta forma, está permitiendo que la verdad fluya -la verdad de que todos somos uno cuando vivimos desde el corazón.

Texto original: The Meaning of “Namaste de Aadil Palkhivala.

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